Él me dijo:
“El corazón de la auyama sólo lo conoce el cuchillo” para justificar sus desmanes.
Decidí constituirme en cuchillo para averiguar qué había dentro.
Resulta que la auyama ni siquiera tiene corazón. Es sólo un hueco con semillas.
Y esa es la pura verdad.
“El corazón de la auyama sólo lo conoce el cuchillo” para justificar sus desmanes.
Decidí constituirme en cuchillo para averiguar qué había dentro.
Resulta que la auyama ni siquiera tiene corazón. Es sólo un hueco con semillas.
Y esa es la pura verdad.
1 comentario:
Bueno, por algo se empieza.
EXITOS!!!!!!!!!!!!
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