¿Qué es la inteligencia?
Una vez que alguien responda esa pregunta, hago esta otra: ¿por qué las personas inteligentes cometen en ocasiones, actos pocos inteligentes?
¿No es esa acaso, una forma de negar a esa, digamos capacidad o si se quiere virtud, llamada inteligencia?
Con frecuencia las personas inteligentes se sienten estúpidas. Yo, que me incluyo entre los “inteligentes” suelo reprocharme a mí misma ciertas torpezas imperdonables. Eso sin citar algunas barrabasadas que cometo así sin más.
Los errores se constituyen en algo tan terrible que nos persiguen muchos años después. Todavía me lamento de haber respondido mal tal o cual cosa, o de haber cometido algún dislate delante de alguna persona a quien le tuviera cierto respeto por su alegada inteligencia.
Ahora los expertos dicen que la inteligencia como tal no existe. Que cada quien es diestro en diferentes áreas, y hasta arguyen a una tal inteligencia emocional.
No sé por qué a medida que el mundo se desplaza en su órbita (y sobre su propio eje), descubrimos que nada es lo suficientemente cierto, nada es lo suficientemente real. Nada es tal como se cree, sino que tiene variantes. Es maravilloso que el mundo tenga variantes, pero las mismas me llenan de inseguridad. Ahora ya sé por qué no soy tan buena en matemáticas. También descubro por qué actúo de una forma y no de otra ante circunstancias particulares. Pero al final persiste la duda de cuán inteligente soy, y si será un test, un experto, o el resultado de mis propias actitudes las que terminen midiendo ese coeficiente.
lunes, octubre 31, 2005
martes, octubre 25, 2005
Silenciosamente
Noté que su costumbre era hacer el amor silenciosamente. Me pareció que esa práctica era propia de las personas que se masturban a escondidas. Le pregunté si dormía solo y me contestó que sí.
Me explicó que se masturbaba en el baño porque en su cuarto tenía un cuadro de Jesucristo.
- Pero no es nada malo hacerlo delante de Jesús. Él sabe que eso es algo inherente de los seres humanos. Seguro que también lo hacía, considerando que no tenía mujer.
En este punto guardó silencio, parecía como si su hubiera ofendido un poco. Luego empezó a explicarme que su habitación era como su templo, y toda esa parafernalia en la que yo me niego a creer de un tiempo a esta parte. La conversación se puso aburrida y me dormí.
Me explicó que se masturbaba en el baño porque en su cuarto tenía un cuadro de Jesucristo.
- Pero no es nada malo hacerlo delante de Jesús. Él sabe que eso es algo inherente de los seres humanos. Seguro que también lo hacía, considerando que no tenía mujer.
En este punto guardó silencio, parecía como si su hubiera ofendido un poco. Luego empezó a explicarme que su habitación era como su templo, y toda esa parafernalia en la que yo me niego a creer de un tiempo a esta parte. La conversación se puso aburrida y me dormí.
miércoles, octubre 19, 2005
(A)Trayendo la Navidad
Me obsesiona el hecho de que las personas traten de traer la navidad, época festiva para algunos y amarga para otros (por razones endógenas la mayoría de las veces), a destiempo.
Una brisa fresca empieza a recorrer las calles y la gente la denomina “navideña”, cuando es el inicio de un otoño en el que calor se espanta a veces, pero las hojas caen siempre.
Caminando por las calles de una empobrecida Monte Plata, veo algunas casas con árboles, luces y adornos navideños. Están ansiosos por celebrar, sin duda.
Respeto el afán de alegría de la gente. Pero amo las fechas. Y Jesús nació un 25 de diciembre y estamos en octubre, por Dios!
Mientras, para mí las luces navideñas tienen un no sé qué opaco y triste que me recuerda a la época en que en casa aparentábamos ser felices sin serlo. ¡Oh, divinas mentiras! No resisto verlas, siento nevar.
Una brisa fresca empieza a recorrer las calles y la gente la denomina “navideña”, cuando es el inicio de un otoño en el que calor se espanta a veces, pero las hojas caen siempre.
Caminando por las calles de una empobrecida Monte Plata, veo algunas casas con árboles, luces y adornos navideños. Están ansiosos por celebrar, sin duda.
Respeto el afán de alegría de la gente. Pero amo las fechas. Y Jesús nació un 25 de diciembre y estamos en octubre, por Dios!
Mientras, para mí las luces navideñas tienen un no sé qué opaco y triste que me recuerda a la época en que en casa aparentábamos ser felices sin serlo. ¡Oh, divinas mentiras! No resisto verlas, siento nevar.
lunes, octubre 17, 2005
Definitivo
“¿Cuántas peleas más quedan dentro de ti?” – Le dice el señor Marsellus a Butch (Pulp Fiction).
En mi ninguna, contesté yo.
Esa misma noche ocurrió algo que debió suceder hace dos años. Él dijo: Imposible. Le expliqué y me creyó. Yo no podía aguantar la risa.
Lo cierto es que nunca es tarde si la dicha es buena. Yo me sentí liberada (de muchas cosas) y a partir de entonces soy otra.
Voy a jugar el 02 con el 04.
En mi ninguna, contesté yo.
Esa misma noche ocurrió algo que debió suceder hace dos años. Él dijo: Imposible. Le expliqué y me creyó. Yo no podía aguantar la risa.
Lo cierto es que nunca es tarde si la dicha es buena. Yo me sentí liberada (de muchas cosas) y a partir de entonces soy otra.
Voy a jugar el 02 con el 04.
miércoles, octubre 12, 2005
Maravillosas declaraciones
“Espero que esta no sea la última vez que repita lo que voy a decir porque entonces será mentira que fui lo que dije que era. Quiero en más de una ocasión seguir repitiendo hasta el cansancio lo que antes he dicho”.
En una reunión de la Sala Capitular del Honorable Ayuntamiento de Monte Plata, un regidor pronunció esa maravillosa declaración acerca de lo que quiere repetir de lo que dijo que era para seguir repitiendo lo que había dicho. Y yo me quedé pensando, ajá, pero… ¿qué fue lo que dijo? Y no le pregunté porque supuse que su respuesta iba a ser: Eso mismo.
En una reunión de la Sala Capitular del Honorable Ayuntamiento de Monte Plata, un regidor pronunció esa maravillosa declaración acerca de lo que quiere repetir de lo que dijo que era para seguir repitiendo lo que había dicho. Y yo me quedé pensando, ajá, pero… ¿qué fue lo que dijo? Y no le pregunté porque supuse que su respuesta iba a ser: Eso mismo.
Isleños
No digo que nuestra condición de isleños nos limite, pero sin duda mantiene activa nuestra capacidad de sorprendernos.
La señorita G. viaja a la ciudad de Perú, en donde hay 8 millones de habitantes (es decir, el equivalente a los habitantes de nuestra pequeña gran isla), y se sorprende de que para ir de un lugar a otro, haya que atravesar distancias comparables a ir de la Capital a Baní, por citar un ejemplo.
Sin embargo, "isleño" no es una palabra con la que nos sintamos identificados. En mi escasa vida social nunca he escuchado a un dominicano autodenominarse así.
Es que nos sentimos, no muy continentales, sino más bien muy "continente". República Dominicana es lo más grande. Aquí no se come pescado, se come pollo, y cerdo, y vaca cuando se puede. El pescado es para los fines de semana (a veces) y para Semana Santa (casi siempre).
Y la playa, más cuando se puede que cuando se quiere. Tengo una amiga que con 19 años no conocía la playa y eso, que vive en la Capital. Le cuestioné mucho eso, pues me dejó muy sorprendida. Yo, muchacha pueblerina, había hecho mis esfuerzos para conocer el agua salada desde que era pequeña.
Si para mí era increíble, muy problablemente lo sea para algunos extranjeros que creen que el dominicano vive en la orilla de la playa. Y que todos bailan merengue, y que todos saben cocinar sanchocho.
La señorita G. viaja a la ciudad de Perú, en donde hay 8 millones de habitantes (es decir, el equivalente a los habitantes de nuestra pequeña gran isla), y se sorprende de que para ir de un lugar a otro, haya que atravesar distancias comparables a ir de la Capital a Baní, por citar un ejemplo.
Sin embargo, "isleño" no es una palabra con la que nos sintamos identificados. En mi escasa vida social nunca he escuchado a un dominicano autodenominarse así.
Es que nos sentimos, no muy continentales, sino más bien muy "continente". República Dominicana es lo más grande. Aquí no se come pescado, se come pollo, y cerdo, y vaca cuando se puede. El pescado es para los fines de semana (a veces) y para Semana Santa (casi siempre).
Y la playa, más cuando se puede que cuando se quiere. Tengo una amiga que con 19 años no conocía la playa y eso, que vive en la Capital. Le cuestioné mucho eso, pues me dejó muy sorprendida. Yo, muchacha pueblerina, había hecho mis esfuerzos para conocer el agua salada desde que era pequeña.
Si para mí era increíble, muy problablemente lo sea para algunos extranjeros que creen que el dominicano vive en la orilla de la playa. Y que todos bailan merengue, y que todos saben cocinar sanchocho.
domingo, octubre 02, 2005
Volutas
Entrevistaba a un dramaturgo que vino a impartir una capacitación teatral a mi olvidado pueblo.
De su boca salía un olor apagado a cigarrillos. Yo lo miraba fijamente, y creía estar viendo un humillo tenue salir de sus labios, pero me equivocaba.
Reviso la grabación para transcribirla. Pero cada vez que le doy play, veo salir volutas de humo y percibo ese olor que curiosamente, que no era tan fuerte ni tan desagradable, pero sí muy persistente.
De su boca salía un olor apagado a cigarrillos. Yo lo miraba fijamente, y creía estar viendo un humillo tenue salir de sus labios, pero me equivocaba.
Reviso la grabación para transcribirla. Pero cada vez que le doy play, veo salir volutas de humo y percibo ese olor que curiosamente, que no era tan fuerte ni tan desagradable, pero sí muy persistente.
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