miércoles, septiembre 28, 2005

Concierto a puertas cerradas

Nunca he entendido por qué la gente durante el sexo pronuncia palabras soeces.

Durante mi corta vida sexual, que duró aproximadamente un mes, a mí había que decirme poesía. No es que lo exigiera así, es sólo que no soportaba las palabrotas en mi oído.

Un día en la pasada feria del libro, un escritor recitó uno de sus poemas que casualmente me recitaron a mí en uno de esos felices momentos. Frente a mí, un chico que me gustaba mucho. Y yo no quería excitarme, lo juro. Pero ese muchacho no sabía nada o se hacía el ignorante y yo me quedé con las ganas, aun cuando ese poema no tenía nada que ver con él ni conmigo ni con nosotros, sino con otro infeliz.

En ese momento no me hubiera importado escuchar palabras soeces saliendo de un ser tan poéticamente hermoso.

1 comentario:

Henry Hidalgo dijo...

Descubri tu Blog a través de Blogs Dominicanos.
Tuenes una pluma privilegiada para ser mujer.