Me obsesiona el hecho de que las personas traten de traer la navidad, época festiva para algunos y amarga para otros (por razones endógenas la mayoría de las veces), a destiempo.
Una brisa fresca empieza a recorrer las calles y la gente la denomina “navideña”, cuando es el inicio de un otoño en el que calor se espanta a veces, pero las hojas caen siempre.
Caminando por las calles de una empobrecida Monte Plata, veo algunas casas con árboles, luces y adornos navideños. Están ansiosos por celebrar, sin duda.
Respeto el afán de alegría de la gente. Pero amo las fechas. Y Jesús nació un 25 de diciembre y estamos en octubre, por Dios!
Mientras, para mí las luces navideñas tienen un no sé qué opaco y triste que me recuerda a la época en que en casa aparentábamos ser felices sin serlo. ¡Oh, divinas mentiras! No resisto verlas, siento nevar.
miércoles, octubre 19, 2005
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2 comentarios:
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